Donde el sol se pone.

 

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Al atardecer iré
con mi cántaro azul al río,
para recoger la última
sombra del paisaje mío.

Dulce Maria Loynaz.

El sol que se va, triste sol que parte solo con esos colores ardientes.

Siempre estaré aquí, donde se pone el sol.

El atardecer hace tiempo me hizo suya.

Prisionera de la melancolía y la poesia que nadie escribe a esta hora.

Yo volaré algún dia donde el horizonte no duela.

Yo llegaré más allá del atardecer.

Donde la calma de lo infinito me hará dormir.

Siempre, siempre.

La luz del sol me abraza cuando se va.

Y se lleva un poco de mis fuerzas.

Y me deja una de esas tristezas.

Tristeza pura y sin adornos.

Más alla de todo lo escondido.

Donde el llanto es como el rocio de la mañana.

Donde alguien me abraze en silencio.

Siempre, siempre.

Al atardecer la vida se me encoge.

Y yo busco y busco como estar bien.

Los rincones sin luz y las memorias sombrías me persiguen.

No tengo donde esconderme.

No me dejes Dios mio.

Soy como una hoja seca flotando en el lago.

Siempre, siempre.

Donde el sol se pone.

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La espada silenciosa.

“La muerte es una vida vivida.

La vida es una muerte que viene.”

Jorge Luis Borges.

 

Es la noche la espada silenciosa

que hiere lentamente el alma.

Las horas sin luz, las horas sin tiempo.

La madrugada que no habla,

que muda se queda mirando

los espacios que cuelgan en mis pupilas.

 

Es la hora del olvidado.

 

Quisiera sacar todo esto que aprieta mi pecho,

a puño limpio golpear el aire triste

que respiro

que se cuela en mis pulmones

en mis venas

en la entraña más profunda de mi mente.

 

¿Adónde se van mis suplicas?

Todas estas diminutas oraciones

que me salen en monosílabos debiles.

 

Es la hora de quien está solo.

 

Estos sueños que me empujan,

poco a poco me hunden

en una espiral sin fondo.

Tengo miedo de todo.

Y a la vez no tengo miedo

alguno de que todo acabe.

 

Es la noche la espada silenciosa.

 

La espada silenciosa.

Preguntas.

 

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Fué noticia hace pocas semanas la triste muerte por suicidio del hijo menor de Rick Warren, un conocido pastor y escritor evangelico.

Las reacciones entre “los medios y la comunidad cristiana”, fueron como siempre son ante casos polémicos….decepcionantes.

Solo quisiera compartir unas pocas estadísticas, y dejar algunas preguntas sobre la mesa, sobre tu mesa, sobre mi mesa.

*Cerca de 30.000 personas mueren por suicido cada año en los Estados Unidos.
Más personas mueren por suicidio cada año, que por homicidio.
Año tras año, el suicidio sigue siendo una de las tres principales causas de muerte entre jóvenes de 15 a 24 años.*
http://www.nimh.nih.gov/

*Se calcula que un 26 por ciento de los estadounidenses de 18 años de edad o mayores,
(alrededor de uno de cada cuatro adultos, o más de 57,7 millones),
padece algún tipo de trastorno mental diagnosticable anualmente.
Muchos sufren más de un trastorno mental a la vez.
En particular, las enfermedades depresivas tienden
a presentarse junto con el abuso de drogas y los trastornos de ansiedad.
Aproximadamente 20,9 millones de estadounidenses adultos,
(es decir, el 9,5 por ciento) de 18 años de edad o mayores
padecen alguna enfermedad depresiva cada año,
(depresión grave, trastorno bipolar o distimia).*
http://www.uchospitals.edu/

*Tristemente, el suicidio entre cristianos ocurre prácticamente
al mismo nivel de estadísticas que entre los no-cristianos.*
http://www.christianitytoday.com/

Ante estas estadísticas, y ante la vida real, ante el dia a dia y las realidades crudas que no sé porque la iglesia trata de maquillar/ocultar/esconder bajo el mantel, mis preguntas son:

-¿Cúando las enfermedades mentales dejarán de ser vistas como ataques demoniacos o “enfriamiento/alejamiento total” de una persona de su fé?.

-¿Cúando en la iglesia habrá un lugar para las personas con problemas depresivos crónicos, sin ser acusados, condenados, discriminados?.

-¿Cúando, de una vez por todas, dejaremos de amputarle los brazos de gracia y amor a Dios, manteniendo el abrazo divino en una caja limitada y fria?.

-¿Cúando una persona que tome medicamentos antidepresivos etc, dejará de ser vista como un creyente debil, mal guiado, amargado, sin voluntad propia, bajo la duda tan molesta de que está así “porque quiere”?.

-¿Cúando seremos capaces de amar al prójimo (carajo!!) sin buscar la bendita paja en el ojo?.

No tomes estas preguntas como piedras lanzadas al azar. Escribo con conocimiento de causa, creeme.
Solo te dejo con una cita para que pienses y te la lleves en el corazón:

“Nos podemos amar mejor los unos a los otros. Hagámoslo. La gente ya tiene suficiente dolor…. “. Beth Moore.