Acompáñame con un café.

 

 

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(dedicado a la persona que llegó al blog con esta frase…)

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.” Antoine de Saint-Exupery.

Querido lector.

Claro que si, te acompaño con una cafecito no solo hoy, sino todas las noches que quieras.

Yo entiendo tu deseo, ¿cuantas veces no lo habré sentido yo?…

Es el deseo del solitario, del incomprendido, del que no sabe que hacer con las revoluciones de su cabeza.

Porque tu no quieres hablar por teléfono, ni quieres gastar tus dedos en mensajes de texto.

Tu quieres compañia.

Te cuento algo, según la Real Academia de la Lengua Española, una de las definiciones de acompañar es: “Participar en los sentimientos de alguien.”

Y esto no lo hace cualquiera.

Esto requiere entereza, amor y respeto.

Recuerda esto, aquellos que te acompañen de verdad, nunca te van a dejar.

En cuanto al café, ¿que te puedo decir?….me parece que al igual que yo, el café ha sido tu compañero desde hace mucho, mucho tiempo.

No te rindas, si algo he aprendido en mis andares por desiertos y montañas, es que al final no estamos solos.

Dios siempre va a encontrar la manera de abrazarte.

Y la compañia llega, cuando menos los esperas y desde los lugares mas lejanos a veces.

Y entre sorbo y sorbo de este delicioso café, te cuento algunas cosas.

Hoy termina un lluvioso mes de Julio.

He conocido a alguien de otro planeta. (en serio…)

Hace unos dias una niña decidió llamarme “blue”….

Y bueno, no te voy a decir que la vida es buena, pero si te puedo asegurar que si tratas tu de ser bueno, la vida te revelará secretos buenos.

Espero que hayas disfrutado el café y la compañia.

Ya sabes donde encontrarme.

Foto Diaria. Día 15. Afuera.

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“Just tell me how to be different in a way that makes sense.

To make this all go away.

And  disappear.”

Stephen Chbosky.

Bueno, la foto de hoy debería ser de algo de afuera.

Cero afuera. Enferma. Cansada. Con ganas de tener ganas. Atrapada en mi cama. Así que esta foto es de adentro.

Y mira, te estoy invitando formalmente a un cafecito conmigo.

No te prometo que me voy a estar riendo y contandote cosas buenas y maravillosas que están pasando en mi vida. Pero si vienes, si vienes…podemos quizá estar en silencio juntos.

Ven a tomarte un café conmigo. Adentro. Vas a notar que ando en pijamas, que mi pelo es medio guiri guiri, y que tengo ojos de quien sabe que.

Yo se que la gente prefiere estar afuera. Y se que también yo debería estar más afuera. Pero hoy no se trata de discutir tratamientos ni planes.

Solo sientate y acompañame. A lo mejor y si digo algunas palabras. Te cuento alguna historia de abuelita.

Y si se me quiebra la voz, dejaré que tu hables de lo que hiciste por estos dias.

Y miraré como el café se va acabando.

Y miraré como termina el dia.

Y de seguro pongo a colar más café.

Para terminar dandome cuenta que tomo café sola frente a la pantalla de una computadora.