Nadie me las quita.

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Me he sentado a ver caer la tarde, me gusta atrapar ese momento que no es ni noche ni día, cuando el sol cansado derrama colores nostálgicos. Hoy el invierno ha huido no se adonde y por un momento sentí que no vivía en este norte frío.

Leo los días vividos, los callados momentos de soledad y oración, las preguntas y los desastres, las risas y los golpes.

Alguien me da dicho que extraña a la persona que era hace un tiempo atrás. Ciertamente ha habido cambios, probablemente los siga habiendo en los tiempos que siguen. Algunos han sido drásticos, otros mas suaves, sin embargo sigo siendo yo. Hay cosas que yo misma extraño, o digamos que todavía no me acostumbro a estar sin ellas, pero veo que todo este desprendimiento me ha dejado mas espacio para poder verme tal cual soy, para poder mirar mis desiertos y bosques con calma.

No siento emoción o expectación a lo que este por venir, mentiría si dijera eso. Las épocas de euforia han pasado, los días apasionados y de correr de un lado a otro se han ido y no se si volverán.

Un día a la vez y la vez un día. Vivir en medio de este mundo caótico con una enfermedad mental ya de por si es una batalla.

Te garantizo la sonrisa de hoy, pero no puedo prometerte la de mañana. Cada día tiene su propio mal y al final, no hay nada nuevo bajo el sol.

Y es que el trabajo de construir esperanzas solo no pesa cuando se miran esas otras esperanzas ciertas como cielo.

Esas, esas nadie me las quita.

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La ausencia de mi.

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Quisiera contarte mis silencios, esos silencios largos y grises en los que me pierdo.

Te cantaría todos los atardeceres que llevo acumulados en el pecho.

Y es que cada tarde en cadencia guarda un millón de notas y versos.

Si miraras la sombra de todas mis luchas.

Mi sombra obstinada que revela esos campos de batalla por los que he pasado.

Hay tantas lágrimas que no he dicho.

Hay tanto mar de oraciones y ruegos.

Debes saber que cuando solo se trata de tratar, el vuelo mas valiente es el de la mariposa.

Esperaría con fe atrevida que comprendieras una mente de castillos destruidos y un alma frágil que a veces se tambalea.

Te quiero pintar un lienzo con la ausencia de mi, para que veas que nunca me he ido de los pinceles y colores.

Para que sientas la historia….y olvides la ausencia.