La ausencia de mi.

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Quisiera contarte mis silencios, esos silencios largos y grises en los que me pierdo.

Te cantaría todos los atardeceres que llevo acumulados en el pecho.

Y es que cada tarde en cadencia guarda un millón de notas y versos.

Si miraras la sombra de todas mis luchas.

Mi sombra obstinada que revela esos campos de batalla por los que he pasado.

Hay tantas lágrimas que no he dicho.

Hay tanto mar de oraciones y ruegos.

Debes saber que cuando solo se trata de tratar, el vuelo mas valiente es el de la mariposa.

Esperaría con fe atrevida que comprendieras una mente de castillos destruidos y un alma frágil que a veces se tambalea.

Te quiero pintar un lienzo con la ausencia de mi, para que veas que nunca me he ido de los pinceles y colores.

Para que sientas la historia….y olvides la ausencia.

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Hijos del dolor.

Somos hijos del dolor.

De un atardecer sangrante y de un grito desgarrador.

Hijos del desamparo y la soledad.

Y nos hemos olvidado. Nos hemos olvidado tanto que ya los pobres y adoloridos del cuerpo y del alma no tienen espacio entre nosotros.

Hemos construido Torres de Babel a las que llamamos templos y solo pensamos en lo grandes y fuertes que somos.

Nos hemos olvidado del dolor. De aquel que llora. Del que con pena sin nombre pasa frío en esquinas invisibles.

Somos hijos del espanto.

De la negación.

De un gallo que tres veces cantó.

Del vinagre.

Del abandono.

Y de alguna manera nos hemos inventado un cuento que vendemos cual mercaderes en busca de dinero. Nos hemos creado una fantasía en la cual no cabe la realidad. Estamos más aferrados a esta tierra que una raíz milenaria.

La Esperanza nació del dolor. Del mas negro y punzante dolor. La Vida con dolor nos trajo Vida.

Dejemos los atajos inútiles y démosle paso al Consuelo para que habite entre nosotros.

Somos hijos de aquel día.

Somos hijos del dolor.

Do…Re…Mi.


Do: primera nota, primer recuerdo, primeros ojos abiertos en la madrugada.

Re: corro un poquito, el campo es tierno, hay tanta luz y color en mis respiros.

Mi: leo si parar, el mundo es grande, y se de memoria la pizarra vacía de los viernes.

Fa: no me gusta este mundo apretado, no me gusta ver a mamá llorando, no me gustan los miedos.

Sol: me encontrado huyendo, y sintiendo sin sentir, cobijada en la noches de secretos con el techo.

La: soy pobre, ya lo aprendí, pero no necesito mucho para pasear por la vieja terminal de trenes.

Si: hay cosas que nunca tendré, estaciones que se pasan, y aprendo a orar mientras descubro mi canto.

Vida de notas desafinadas. Cada espacio en el pentagrama guarda miles de abrazos.

Sigo entonando rimas,  con un nudo en la garganta.

Sigo esperando con esta pieza en las manos.

Maestro, si acaso la orquesta quisiera tocarla, si acaso suben las notas bailando con el ocaso.

Yo agradecida le aplaudo. 

Do Re Mi….mi vida la están tocando.