La ausencia de mi.

8005562089_4d699d118b_z

Quisiera contarte mis silencios, esos silencios largos y grises en los que me pierdo.

Te cantaría todos los atardeceres que llevo acumulados en el pecho.

Y es que cada tarde en cadencia guarda un millón de notas y versos.

Si miraras la sombra de todas mis luchas.

Mi sombra obstinada que revela esos campos de batalla por los que he pasado.

Hay tantas lágrimas que no he dicho.

Hay tanto mar de oraciones y ruegos.

Debes saber que cuando solo se trata de tratar, el vuelo mas valiente es el de la mariposa.

Esperaría con fe atrevida que comprendieras una mente de castillos destruidos y un alma frágil que a veces se tambalea.

Te quiero pintar un lienzo con la ausencia de mi, para que veas que nunca me he ido de los pinceles y colores.

Para que sientas la historia….y olvides la ausencia.

Lágrimas. (2007)

6033698005_b544652330_z

(Escrito en el 2007)

Cada ser humano en su interior tiene un mar. 

Un mar que puede estar en la más profunda calma, que puede reposar sereno y en paz, embelleciendo el paisaje que lo rodea. También puede ser un mar furioso, negro y traicionero, lleno de tormentas y olas gigantescas que ahogan y hunden sin compasión. Un mar en cuyo fondo pueden descubrirse los tesoros mas impensables y las bellezas poco comunes que nacen de la soledad y el silencio. Donde yacen enterrados barcos y veleros, restos olvidados de historias y sueños náufragos de batallas perdidas. Mar que amanece y anochece con canciones desconocidas, que puede pintar romances de luna y estrellas en las noches de tristeza. Mar interior, a cuya orilla llegan todos. Algunos se sientan y contemplan de lejos, otros nadan y disfrutan pero sin adentrarse mucho, unos pocos navegan confiados mar adentro, amigos conocedores de la marea. Pero solo un corazón es capaz de sumergirse completamente en cada mar, de conocer sus profundidades y hacerse cómplice de sus secretos, de amar cada gota azul del alma, todo mar tiene su marinero… 

Mar que empieza y termina en su creador, en la poesía infinita de la eternidad. Algunas veces, ese mar se encrespa, se revuelve presionado y cautivo de sus limitadas orillas, y es ahí cuando, sin encontrar otra salida para sacar el dolor, el mar se escapa por los ojos…y se escurre a poquitos y se escurre a raudales…el mar se va en las lágrimas, sin su azul pero llevándose un poco de sal todavía 

Finalmente, las lágrimas son esencia de nuestro propio mar, lanzadas hacia afuera por la turbulencia de las emociones.