Como yo a ti.

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Como yo a ti.

En mi orilla
Justo a mi lado
Tan cerca que te siento tanto
Me pregunto si me sientes como yo a ti.

Sigo mirando las olas que me salpican
Risueñas desde hace un milenio
Y el sol es tan suave
Suave atardecer con tu aroma
Sin dolor
Hace un milenio
Y me pregunto si me sientes como yo a ti.

Estoy un poco perdida
De repente soy alguien vivo
Que se trata de entender
Soy muchas canciones
Y sigo teniendo temores
Pero de repente soy alguien vivo.

Y estoy descalza con
Los pies llenos de arena
Y tu aquí a mi lado
Mirándome con ese amorcito enorme
Sujetando mis manos pequeñas
Y tus ojos que han visto todo lo mío
Ay, me pregunto si me sientes como yo a ti.

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A la medianoche.

 

 

 

 

 

 

 

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“Ha pasado que historia
se convierte en palabras, ha pasado que el mundo
se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.”
Silvio Rodriguez.

Para Raul Perdomo.

 

A la medianoche te contaría una historia.

Aquella historia de cuando la luna dejó de mirar el sol

y entonces nació la soledad.

También te colaría café, y esperaria a que las estrellas
se desnuden poco a poco para enseñarte
que están en hechas de pedacitos de coco.

Porque quien no conoce el desvelo
no ha visto nada, no tiene historia, no tiene espejo.

Y podremos conversar largamente,
y sentir que las palabras se nos hacen
un diluvio de emociones.

La vida se nos ha escurrido como
en un reloj de arena.

Y a veces nos abrazamos nosotros mismos
junto a la almohada mientras lloramos.

(Padre nuestro que estás en los cielos…)

Y soñamos otras vidas, otros mundos,

soñamos que soñamos y luego

esa agonia extraña de abrir los ojos.

Y el sabernos tan frágiles, vulnerables,
frente a un mar encrespado y silencioso.

Hemos dado tanto, y aquí estamos,
separados por esta distancia enorme,
sabiendonos dolidos e impotentes.

Adonde iremos a parar?…
Con estas almas tan complejas,
como telarañas de desván antiguo.

Yo te entiendo.

Yo te siento.

No entres al mar, quedate aquí conmigo,
yo también a veces quiero entrar con desespero.
Entierra tus pies en la arena y resiste las olas.

(El pan nuestro de cada dia, danoslo hoy, no nos metas en tentación, más libranos del mal…)

Yo no estoy allá y tu no estás aquí.
Sin embargo la noche nos cobija,
yo sé que el miedo es grande,
pero piensa en que nos encontramos.

Y que es medianoche, y yo te cuento una historia.