La ausencia de mi.

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Quisiera contarte mis silencios, esos silencios largos y grises en los que me pierdo.

Te cantaría todos los atardeceres que llevo acumulados en el pecho.

Y es que cada tarde en cadencia guarda un millón de notas y versos.

Si miraras la sombra de todas mis luchas.

Mi sombra obstinada que revela esos campos de batalla por los que he pasado.

Hay tantas lágrimas que no he dicho.

Hay tanto mar de oraciones y ruegos.

Debes saber que cuando solo se trata de tratar, el vuelo mas valiente es el de la mariposa.

Esperaría con fe atrevida que comprendieras una mente de castillos destruidos y un alma frágil que a veces se tambalea.

Te quiero pintar un lienzo con la ausencia de mi, para que veas que nunca me he ido de los pinceles y colores.

Para que sientas la historia….y olvides la ausencia.

Poco a poco.

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Pero el silencio es cierto. Por eso escribo.

Estoy sola y escribo.

No, no estoy sola.

Hay alguien aquí que tiembla.  

Alejandra Pizarnik.

Se va marchando la tarde

Lentamente

Poco a poco

La noche se adueña

De rincones y telarañas escondidas

En las sombras

 

Se acerca la hora atroz

Las puertas se van cerrando

Los miedos escurridizos

Encienden velas

Hablan muy bajo

 

Se ha hecho canción sin voz

El pensamiento que evado

Las huidas duelen tanto

Tanto como el silencio

De aquella niña perdida

Empolvada de quebranto

 

Y siempre llega a las once

El reloj amenazando

Que pronto darán las doce

Y yo me quedo esperando

A ver si vuelve quizá

El sol/la vida/el descanso

 

Y vuelve a caer la tarde

Poco a poco

Llanto a llanto

 

La espada silenciosa.

“La muerte es una vida vivida.

La vida es una muerte que viene.”

Jorge Luis Borges.

 

Es la noche la espada silenciosa

que hiere lentamente el alma.

Las horas sin luz, las horas sin tiempo.

La madrugada que no habla,

que muda se queda mirando

los espacios que cuelgan en mis pupilas.

 

Es la hora del olvidado.

 

Quisiera sacar todo esto que aprieta mi pecho,

a puño limpio golpear el aire triste

que respiro

que se cuela en mis pulmones

en mis venas

en la entraña más profunda de mi mente.

 

¿Adónde se van mis suplicas?

Todas estas diminutas oraciones

que me salen en monosílabos debiles.

 

Es la hora de quien está solo.

 

Estos sueños que me empujan,

poco a poco me hunden

en una espiral sin fondo.

Tengo miedo de todo.

Y a la vez no tengo miedo

alguno de que todo acabe.

 

Es la noche la espada silenciosa.

 

La espada silenciosa.