A la medianoche.

 

 

 

 

 

 

 

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“Ha pasado que historia
se convierte en palabras, ha pasado que el mundo
se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.”
Silvio Rodriguez.

Para Raul Perdomo.

 

A la medianoche te contaría una historia.

Aquella historia de cuando la luna dejó de mirar el sol

y entonces nació la soledad.

También te colaría café, y esperaria a que las estrellas
se desnuden poco a poco para enseñarte
que están en hechas de pedacitos de coco.

Porque quien no conoce el desvelo
no ha visto nada, no tiene historia, no tiene espejo.

Y podremos conversar largamente,
y sentir que las palabras se nos hacen
un diluvio de emociones.

La vida se nos ha escurrido como
en un reloj de arena.

Y a veces nos abrazamos nosotros mismos
junto a la almohada mientras lloramos.

(Padre nuestro que estás en los cielos…)

Y soñamos otras vidas, otros mundos,

soñamos que soñamos y luego

esa agonia extraña de abrir los ojos.

Y el sabernos tan frágiles, vulnerables,
frente a un mar encrespado y silencioso.

Hemos dado tanto, y aquí estamos,
separados por esta distancia enorme,
sabiendonos dolidos e impotentes.

Adonde iremos a parar?…
Con estas almas tan complejas,
como telarañas de desván antiguo.

Yo te entiendo.

Yo te siento.

No entres al mar, quedate aquí conmigo,
yo también a veces quiero entrar con desespero.
Entierra tus pies en la arena y resiste las olas.

(El pan nuestro de cada dia, danoslo hoy, no nos metas en tentación, más libranos del mal…)

Yo no estoy allá y tu no estás aquí.
Sin embargo la noche nos cobija,
yo sé que el miedo es grande,
pero piensa en que nos encontramos.

Y que es medianoche, y yo te cuento una historia.

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De antes, de ahora.

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“La vida vivida es, a veces,

tan inconsistente como un sueño…”

Dulce Maria Loynaz.

“Ella sufre en alguna parte.

Siempre ha sufrido.

Es muy alegre, adora el amarillo,

su pájaro es el mirlo,

su hora la noche…”

(Cortazar, en Rayuela).

Lo sé. Vulnerable hasta la médula. Manojo despeinado de ideas confusas, solo es claro el cansancio.

Silencio. Qué dices? Qué digo? Acaso valen las palabras?

Esta es la hora en que callamos, la hora larga y pesada. Las doce, comienza la calma del sobresalto, leve descanso.

Uno, dos,tres y vuelvo al día, pero no amanece…

Llevame donde sale el sol, aquí solo se pone… o se me escapa?…o se me esconde?…

Lo sé. Danzo en penumbras, evadiendo y escapando, y al final…caigo.

***************

y ahora estoy de pie frente al mar del tiempo….

el viento pesado salado cortante

la cara me llora

me lloran los ojos dolidos

y las manos llenas de noches

y huellas

estas manos pequeñas

repletas de intentos

oraciones miles

amores miedos

y en soledad siendo sola

siendo risa

siendo muchas veces otra

la vida

letras de arena

espera de silencios

de silencios

alas de papel

y seguir andando