Do…Re…Mi.


Do: primera nota, primer recuerdo, primeros ojos abiertos en la madrugada.

Re: corro un poquito, el campo es tierno, hay tanta luz y color en mis respiros.

Mi: leo si parar, el mundo es grande, y se de memoria la pizarra vacía de los viernes.

Fa: no me gusta este mundo apretado, no me gusta ver a mamá llorando, no me gustan los miedos.

Sol: me encontrado huyendo, y sintiendo sin sentir, cobijada en la noches de secretos con el techo.

La: soy pobre, ya lo aprendí, pero no necesito mucho para pasear por la vieja terminal de trenes.

Si: hay cosas que nunca tendré, estaciones que se pasan, y aprendo a orar mientras descubro mi canto.

Vida de notas desafinadas. Cada espacio en el pentagrama guarda miles de abrazos.

Sigo entonando rimas,  con un nudo en la garganta.

Sigo esperando con esta pieza en las manos.

Maestro, si acaso la orquesta quisiera tocarla, si acaso suben las notas bailando con el ocaso.

Yo agradecida le aplaudo. 

Do Re Mi….mi vida la están tocando.

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Lágrimas. (2007)

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(Escrito en el 2007)

Cada ser humano en su interior tiene un mar. 

Un mar que puede estar en la más profunda calma, que puede reposar sereno y en paz, embelleciendo el paisaje que lo rodea. También puede ser un mar furioso, negro y traicionero, lleno de tormentas y olas gigantescas que ahogan y hunden sin compasión. Un mar en cuyo fondo pueden descubrirse los tesoros mas impensables y las bellezas poco comunes que nacen de la soledad y el silencio. Donde yacen enterrados barcos y veleros, restos olvidados de historias y sueños náufragos de batallas perdidas. Mar que amanece y anochece con canciones desconocidas, que puede pintar romances de luna y estrellas en las noches de tristeza. Mar interior, a cuya orilla llegan todos. Algunos se sientan y contemplan de lejos, otros nadan y disfrutan pero sin adentrarse mucho, unos pocos navegan confiados mar adentro, amigos conocedores de la marea. Pero solo un corazón es capaz de sumergirse completamente en cada mar, de conocer sus profundidades y hacerse cómplice de sus secretos, de amar cada gota azul del alma, todo mar tiene su marinero… 

Mar que empieza y termina en su creador, en la poesía infinita de la eternidad. Algunas veces, ese mar se encrespa, se revuelve presionado y cautivo de sus limitadas orillas, y es ahí cuando, sin encontrar otra salida para sacar el dolor, el mar se escapa por los ojos…y se escurre a poquitos y se escurre a raudales…el mar se va en las lágrimas, sin su azul pero llevándose un poco de sal todavía 

Finalmente, las lágrimas son esencia de nuestro propio mar, lanzadas hacia afuera por la turbulencia de las emociones.