Se trató de México y su magia. 

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Hola hola…

Ya se, he estado perdida. Pero aquí estoy tratando de cumplir mi promesa de tratar.

En este tiempo pues he estado con nuevos tratamientos psiquiátricos y también  estuve enferma y pasé 4 días en el Hospital con una infección.

He estado caminando mas y en una muchísima mejor nota se me cumplió un sueño de hace mucho tiempo: conocí México y a mi amiga Karen!! Y además un reencuentro con mi amiga Claudia que estuvo lleno de mucha emoción y cariño.

Fue una experiencia muy hermosa y que nunca olvidaré.

México es un país muy lindo, lleno de historia y de muchísima cultura.

Su gente es muy amable y sonriente.

Y no se trató de las fotos, sino de todo lo que vi.

No se trató de la comida sino de con quien comí.

No se trató de los lugares, sino de todo lo que mis ojos y todos mis sentidos guardaron en el alma.

Se trató de México y su magia.

Seguiré con mi promesa.

Prometo tratar.

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La verdad es que haber escrito dos entradas en el blog este año, es imperdonable. No es que el blog se queje…es que está llorando el pobre.

Prometo tratar.

Para mi la vida se trata de tratar. No rendirse. Luchar. Y volver a empezar las veces que sean necesarias. Eso lo he aprendido a fuego y dolor en los últimos siete años.

Y bueno, reconocer también que la vida se escribe sola. Basta para leerla mirar un atardecer, abrazar a alguien, mirarte en el espejo. Siempre cultivando el hábito de leer, y si eso incluye encontrar un párrafo o un poema en la vida diaria y lo inesperado, pues por que no abrir mas los ojos del alma y leer la vida?.

Nos leemos y escribimos a la misma vez mis amigos.

Les mando un abrazo y espero curar la tristeza del blog.

Hijos del dolor.

Somos hijos del dolor.

De un atardecer sangrante y de un grito desgarrador.

Hijos del desamparo y la soledad.

Y nos hemos olvidado. Nos hemos olvidado tanto que ya los pobres y adoloridos del cuerpo y del alma no tienen espacio entre nosotros.

Hemos construido Torres de Babel a las que llamamos templos y solo pensamos en lo grandes y fuertes que somos.

Nos hemos olvidado del dolor. De aquel que llora. Del que con pena sin nombre pasa frío en esquinas invisibles.

Somos hijos del espanto.

De la negación.

De un gallo que tres veces cantó.

Del vinagre.

Del abandono.

Y de alguna manera nos hemos inventado un cuento que vendemos cual mercaderes en busca de dinero. Nos hemos creado una fantasía en la cual no cabe la realidad. Estamos más aferrados a esta tierra que una raíz milenaria.

La Esperanza nació del dolor. Del mas negro y punzante dolor. La Vida con dolor nos trajo Vida.

Dejemos los atajos inútiles y démosle paso al Consuelo para que habite entre nosotros.

Somos hijos de aquel día.

Somos hijos del dolor.