Prometo tratar.

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La verdad es que haber escrito dos entradas en el blog este año, es imperdonable. No es que el blog se queje…es que está llorando el pobre.

Prometo tratar.

Para mi la vida se trata de tratar. No rendirse. Luchar. Y volver a empezar las veces que sean necesarias. Eso lo he aprendido a fuego y dolor en los últimos siete años.

Y bueno, reconocer también que la vida se escribe sola. Basta para leerla mirar un atardecer, abrazar a alguien, mirarte en el espejo. Siempre cultivando el hábito de leer, y si eso incluye encontrar un párrafo o un poema en la vida diaria y lo inesperado, pues por que no abrir mas los ojos del alma y leer la vida?.

Nos leemos y escribimos a la misma vez mis amigos.

Les mando un abrazo y espero curar la tristeza del blog.

El banco.

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“Me estoy acostumbrando a las bienvenidas y los adioses, como si cualquier separación no fuera jamás ausencia, y las llegadas ocurrieran sin apegos. Ya no hay llanto en los ojos de los pies que sonríen al camino, ni raíces que se aferran a la tierra”. Giselle Lopez.

Hoy me he quedado sentada en el banco, mirando las hojas caer.

La vida en hojas otoñales se dispersa por el suelo.

Y yo en mi banco escondido, en ese rincón de mi alma donde me suelo perder.

Yo apenas. Yo sin fuerzas. Respirando lejanías y canciones del ayer.

Si pasaras no me reconocerías. Si pasaras ni te llamaría. Tomaría una foto de tu silueta distante, de tu alegría inocente, de tus abriles danzantes.

Y no se porque te espero, si tu, la de antes, ya no vienes por aquí.

Sin embargo hay días como este. Como tantos.

Donde me siento a pensarte. A extrañarte.

Porque te echo de menos, a ti, la de antes.

Y no me averguenza, no siento culpa.

Solo que ahora, el otoño duele bastante.

Foto Diaria. Dia 10 . Debajo.

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”When you’re dreaming with a broken heart,
The waking up is the hardest part…
You roll outta bed and down on your knees
And for a moment you can hardly breathe”
John Mayer.

 

Primero que nada, de verdad espero que la foto de hoy no te asuste. Mis disculpas, ya sabes.

Yo paso bastante tiempo en la cama, debajo de mis almohadas y de dos colchas. Por muchas razones o sin-razones, no me dan muchas ganas de salir de ahí, sobre todo por las mañanas. A veces salgo, y por más que lucho durante el dia, tengo que volver, y caigo sin remedio debajo de mis colchas otra vez. Seguro que me vas a decir : “vamos TU PUEDES controlar eso, PONTE A ORAR”….a lo cual yo te respondo….nada, no tengo que dar explicaciones de como se vive en medio de una depresión clínica y sindrome de stress post-traumático, porque probablemente ni creas que eso se pueda padecer. Ni al caso.

Pero si, soy un pajarito miedoso en su nido. O como me gusta llamar a mi cuarto, mi cuevita. Y ahí dejo a veces que pasen las horas y las horas en medio de mi turbulencia mental. Algunas veces no puedo mover ni un dedo. Verás, no tengo muchas palabras hoy para explicarte, pero si tengo un fragmento de un libro de un escritor que me encanta, Jonathan Safran Foer, de su libro Everything is Illuminated. Ahí hay un tipo que se siente igualito que yo, tanto que me dan ganas de llorar, porque pareciera que fuera yo.

“El se despertaba cada mañana con el deseo de hacer las cosas bien. De ser una buena persona, una persona con proposito. Ser, por muy simple e imposible que sonara, una persona felíz. Durante el día su corazón bajaba poco a poco desde su pecho hasta su estomago. Después del mediodia le sobrecogía el sentimiento de que nada estaba bien, que nada estaba bien para el y que solo queria estar solo. Cuando caía la tarde ya había sucumbido a la tristeza, a su soledad, su culpabilidad sin explicación, solo aun en su propia soledad. Y se repetia una y otra vez “no estoy triste”…”no estoy triste”…quizá algún dia se convencería de eso, o al menos convenceria a otros. La única cosa peor que estar triste, es que los demás sepan que estás triste. “No estoy triste, no estoy triste”. Su vida tenia un gran potencial para la felicidad, aunque el sintiera que era solamente un cuarto de paredes blancas completamente vacío. Se dormia con su corazón en sus pies. Y cada mañana se levantaba de nuevo, con aquella cosa que llaman corazón un poquito más pesado, más debil, pero funcionando. Y al mediodia otra vez volvía a sobrecogerlo la sensación de querer estar en otro lugar, de ser otra persona, otra persona en otro lugar. Y se repetía….”no estoy triste”.”

Solo te digo querido lector, no te confundas. No tienes idea de cuantas personas andan a tu alrededor repitiendose todo el dia: “no estoy triste”…y mueren como yo por protegerse debajo de sus colchas y almohadas.

Abre los ojos de tu corazón. Quizá puedas darle un abrazo a alguno de ellos.