Manos de alfarero.

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Junto a ti, encontré el lugar delicado que antes no vi.

No tengo prisa, porque ahora el tiempo no me afana.

Si lo que vale es conocerte…qué más da…soy como una niña…

Y ahora que estoy aquí, solo me importan tus palabras.

Oh, tus manos de alfarero!..

Para ti nada es mucho, ni poco, para ti solo hay sed que saciar y dolor que consolar.

Y hasta he descubierto que de vez en cuando, te pones a cantar…

 

Dios sabe de lo que hablo.

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Ayudame a escribir el poema más prescindible,

el que no sirva ni para ser inservible. 

Ayudame a escribir palabras

en esta noche en este mundo.

Alejandra Pizarnik.

Como escribir a veces todo lo que

no se dice, lo que se calla.

Como ponerle nombres y acentos

a todos aquellos dolores

y gritos ocultos.

Como orar con calma

cuando arañas la almohada

con las pupílas dilatadas…

esperando la esperanza

de la tierra cansada.

Yo que me muevo en silencio

en la madrugada,

preguntandome a veces

por que es tan difícil

ser vista

ser entendida

quizá comprendida

tan solo unas horas,

tan solo una noche.

Si alguien me viera

a los ojos,

detrás de las sombras

detrás de las ruinas perdídas.

Si alguien tomara mi mano

tan solo un ratico,

pensando a mi lado

que no todo es lo que parece

lo que nos gusta

lo que nos conviene.

Ser fuerte en la noche

mirarse el quebranto,

hallar los rincones

donde todavía hay

libros guardados.

El frio que hiela la noche

y aguardo el calor

de ese abrazo,

no sé que me espera

en mis sueños,

mañana será otro escenario

tratando y tratando

y nadie sabrá por lo que paso.

De noche vuelan los cantos

las horas y los daños,

Dios que no duerme…

sabe de lo que hablo.