La ausencia de mi.

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Quisiera contarte mis silencios, esos silencios largos y grises en los que me pierdo.

Te cantaría todos los atardeceres que llevo acumulados en el pecho.

Y es que cada tarde en cadencia guarda un millón de notas y versos.

Si miraras la sombra de todas mis luchas.

Mi sombra obstinada que revela esos campos de batalla por los que he pasado.

Hay tantas lágrimas que no he dicho.

Hay tanto mar de oraciones y ruegos.

Debes saber que cuando solo se trata de tratar, el vuelo mas valiente es el de la mariposa.

Esperaría con fe atrevida que comprendieras una mente de castillos destruidos y un alma frágil que a veces se tambalea.

Te quiero pintar un lienzo con la ausencia de mi, para que veas que nunca me he ido de los pinceles y colores.

Para que sientas la historia….y olvides la ausencia.

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Octubre 12.

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Buscando canciones antiguas que calmen el pecho, el pecho encendido.

Noche de silencios y vacios.

Señor, quedate a mi lado, Tu eres el Fuerte, yo solo miro tus manos.

Se abren de repente, ventanas perdidas.

Pasan las escenas, corren los momentos.

Y frente a esta ventisca, respiro a tu costado.

Todo pasa, esto también pasará.

Se han ido las palabras y solo quedan tus ojos.

Es bueno saberte Señor, Dios de mareas y cambios.

Tu Corazón ve mi alma, mi alma ve tu costado.

Esta noche tu y yo, Tu el Valiente, yo a tu lado.

Susurra vida en mi pecho, llevate lo pesado.

Tu no fallas, y me miras, no te espantas ni condenas.

Es tu Gracia que me abriga, son Tus Manos las que agarro.

Venga lo que venga, yo estoy segura a Tu Lado.

Donde el sol se pone.

 

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Al atardecer iré
con mi cántaro azul al río,
para recoger la última
sombra del paisaje mío.

Dulce Maria Loynaz.

El sol que se va, triste sol que parte solo con esos colores ardientes.

Siempre estaré aquí, donde se pone el sol.

El atardecer hace tiempo me hizo suya.

Prisionera de la melancolía y la poesia que nadie escribe a esta hora.

Yo volaré algún dia donde el horizonte no duela.

Yo llegaré más allá del atardecer.

Donde la calma de lo infinito me hará dormir.

Siempre, siempre.

La luz del sol me abraza cuando se va.

Y se lleva un poco de mis fuerzas.

Y me deja una de esas tristezas.

Tristeza pura y sin adornos.

Más alla de todo lo escondido.

Donde el llanto es como el rocio de la mañana.

Donde alguien me abraze en silencio.

Siempre, siempre.

Al atardecer la vida se me encoge.

Y yo busco y busco como estar bien.

Los rincones sin luz y las memorias sombrías me persiguen.

No tengo donde esconderme.

No me dejes Dios mio.

Soy como una hoja seca flotando en el lago.

Siempre, siempre.

Donde el sol se pone.