La última oración.

Es la última oración.

La que se va con la tarde.

Cuando la noche se acerca silenciosa.

Cuando las puertas se cierran.

Y los perros le ladran a la luna.

La última oración.

En todos los idiomas que conozco.

Con aquellas palabras.

Sin aquellos esfuerzos.

Porque solo hay cansancio en este minuto.

Solo dura un breve respiro.

Labios que se mueven.

Y manos que se retuercen.

La última oración es esta.

Cuando todos ya se han ido.

Y la soledad me mira impasible.

Y en el pecho empieza esa cosa.

Innombrable pena.

Serena angustia.

Esperando las horas inevitables.

Vivir es inevitable.

Y la razón me abandona por momentos.

La última oración del día.

Señor.

Abre tu pecho y recoge mi voz.

A veces me acerco.

A veces me alejo.

Señor.

Vigila ese mundo obscuro.

Ese que me atrapa cuando duermo.

Ya no más.

Esta es la última oración.

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