Pero sigo siendo yo.

“Debes amar el tiempo de los intentos, debes amar la hora que nunca brilla..solo el amor convierte el milagro el barro.”. Silvio Rodriguez.

Encuentro esto tan cierto, tan esperanzador. Solo amando el día a día, con sus penas y naufragios, con sus risas y desvelos, solo amando el intento que junta los granitos de fe y esperanza cada amanecer para empezar la jornada, solo amando los minutos de tierra y silencio, mojados de lágrimas y sudor, solo amando lo que es arisco y doloroso, llego a ver estos milagros que surgen del barro escondido en las calles de mi alma. Llego a ver pequeñas maravillas, inesperadas fuentes que surgen cuando el desierto parece más ardiente.

Y a veces es solo el aroma del café recién hecho. La risa de una amiga que me abraza y me hace sentir importante. Una fotografía que me llena de emociones y recuerdos. Un libro que me acompaña en las madrugadas que no puedo dormir. Irme a mi escondite favorito donde puedo ver el cielo y estar a solas con mis tristezas y ausencias.

No sé, a veces vivir cuesta, y siento que voy contra la corriente. A veces no se a donde voy, ni que hago aquí. A veces no se nada. Sin embargo, a pesar de mis propias dudas, me veo intentando de nuevo, orando sin mucho protocolo, descubriendo nuevos colores y nuevas canciones. Siendo la misma, siendo otra, tratando de recuperar, tratando de no dejarme superar por los daños y los desastres, me veo tratando, y eso es lo que vale.

Y cualquiera diría que ahora que he visto 31 veranos, ya debería tener todo en orden y saber que haré en los próximos cinco años. Se supone que a estas alturas debería haber hecho varias cosas. Pero no es así. No todos viajamos en el mismo vagón.

Ahora mismo el reloj marca las tres de la tarde, de una tarde soleada y azul de marzo. Estoy sentada en un rincón de mi Starbucks favorito, con un gran vaso de café a mi lado. En mis audífonos suena Tenth Avenue North cantando “By your side” y en mi mochila me esperan par de  buenos libros con páginas llenas de historias y otros mundos.

No tengo un auto bonito, ni una jugosa cuenta de banco, no tengo grandes planes y ambiciosos proyectos, solo tengo esta hora, esta vida que en este instante huele a café y se siente un poco sola. Pero sigo siendo yo. Todo está bien. Sé que de alguna manera, todo esto es único y que aunque parezca simple, aunque parezca poca cosa, es mio, tan mio como mi nombre y mi pasado.

4 thoughts on “Pero sigo siendo yo.

  1. Nada de poca cosa, porque eres sumamente especial, valiosa, única, tú… y eres hermosa y admirable en cada uno de tus recovecos. ¡Cómo quisiera estar sentada junto a tí en ese rinconcito del Starbucks!

  2. quiero pensar que era una tarde nostalgica, que te inspirò a escribir lo que sientes lo que quieres lograr pero que al mismo tiempo te das cuenta de lo importante y valioso que es la experiencia vivida, que aunque otros te digan su experiencia no es tan valiosa como cuando ya lo viviste, el aprendizaje del ser humano muy importante para nuestro crecimiento tanto en la vida cotidiana como en lo espiritual. El resultado de la nostalgia y el aroma a cafè toda una inspiraciòn.

  3. No deja de asombrarme la capacidad que tenes para expresar de manera simple, vivencias tan profundas. Admiro la seguridad, firmeza y valentía para apropiarte y defender tu Hoy, que como bien dices es tuyo.

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