Jane Eyre.

“Temí…o tuve la esperanza de morir allí…más no tardé en levantarme, arrastrándome con manos y rodillas, hasta que pude erguirme por completo, tan ansiosa y decidida a proseguir el camino como antes.” (Jane Eyre, capítulo XXVII).

Hace poco tuve la oportunidad de ver la última versión al cine de Jane Eyre, esta maravillosa novela de Charlotte Bronte. La disfruté muchísimo, y aunque ninguna película le haría justicia al libro, creo que esta adaptación está bastante bien hecha.

Para los que no están familiarizados con la novela, Jane Eyre es la historia de alguien que lucha y sigue adelante a pesar de las muchas contrariedades y sufrimientos que la vida le trae. Su niñez fue marcada por la soledad y los golpes, primero al ser huérfana al amparo de una tía que la despreciaba, y luego al vivir en una escuela-orfanato donde la rigurosidad y la frialdad imperaban. De adulta, Jane no es una tonta princesa que anhela ser rescatada por un príncipe. Para la época en que vivía, su manera de pensar no era de las más tradicionales:

“Es inútil aconsejar calma a los humanos cuando experimentan esa inquietud que yo experimentaba….Nadie sabe cuántas rebeliones, aparte de las políticas, fermentan en los ánimos de las gentes. Se supone generalmente que las mujeres son más tranquilas, pero la realidad es que las mujeres sienten igual que los hombres, que necesitan ejercitar sus facultades y desarrollar sus esfuerzos como sus hermanos masculinos, aunque ellos piensen que deben vivir reducidas a preparar budines, tocar el piano, bordar y hacer punto, y critiquen o se burlen de las que aspiran a realizar o aprender más de lo acostumbrado en su sexo.” (Capitulo XII)

Perseverancia y valor. Son palabras que describirían bien a Jane Eyre. Una mujer con alma profunda e inteligente. Cuando conoce el amor, este es un amor complicado y en el momento en que parece que todo será felicidad, su mundo se derrumba y ella llega a tocar literalmente el fondo de la desesperación. Aún así, se levanta y vuelve a empezar desde cero a reconstruirse a si misma. Llegan cosas nuevas y con el tiempo finalmente vuelve a estar con el hombre que ama, ambos con cicatrices visibles e invisibles, pero en paz.

Recuerdo que leí Jane Eyre por primera vez cuando tenía nueve años y he vuelto a sus páginas innumerables veces a través del tiempo. Es una de esas lecturas que llegan a formar parte de tu vida de una manera especial, porque te han acompañado en tantos momentos y etapas, que es como si algo de tu propio andar estuviera escondido entre sus letras.

Este es un libro que siempre llevaré conmigo y que siempre recomendaré. Y como dijo la misma Charlotte Bronte : “La vida es una batalla, la cual todos debemos aprender a pelear bien.”

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