Dios de la tormenta.

Tu eres el Dios de la tormenta.

Quien a veces se esconde,

desapareciendo en el silencio de una montaña.

Eres un vaso de vino y el pan compartido,

susurro de color en los

grises perdidos.

Tu eres el Dios que insiste,

milagro que no entiendo,

certeza que me atrapa.

Eres compañía inesperada,

asomándose en los rincones

de las tristezas del alma.

Tu eres el Dios que llora,

que reposa en el desierto

de tantas miradas.

Eres el amigo que se queda,

quien recoge los dolores esparcidos en la arena.

Tu eres el grito más hondo,

la soledad de una cruz,

amor de sangre y pena.

Tu eres el Dios que abraza,

canción que pinta la madrugada.

Eres la paz y la lucha,

camino y cielo para mis alas.

Tu te alzas sobre el mar que amenaza,

dominas el miedo,

tu tienes la calma.

Cuando pienso que duermes

te encuentro velando,

respiro el asombro de tu bonanza.

Tu eres por siempre la mano infinita,

Dios de la tormenta….tu nombre me basta.

3 thoughts on “Dios de la tormenta.

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