Los vientos otoñales del alma.

Los vientos otoñales del alma.

Esos que llegan así de repente,

porque un día sales y ya hace frío,

y las hojas se te quedan mirando colgadas de un suspiro.

Aquí me tienes, contemplando un amanecer sereno.

Atrapando un par de horas en mi espacio,

que es tan vulnerable a todas esas cosas que no se ven.

Estos días nublados y lluviosos me abrigan,

me llenan de silencios y de certezas cálidas.

El tiempo pasado, todo lo vivido,

ser libre de a poquitos, sin explicaciones,

amar lo que es triste y la belleza aquella de

la luna menguante,

el encanto lejano de un recuerdo,

el ir y venir tropezando por muchos caminos,

todo es tan cierto, todo es tan mio.

Y todos mis mares son tuyos, Dios mio.

En ti mueren mis olas y huracanes,

tu me consuelas tanto…

a mi, que no uso tacones ni maquillajes,

a mi, que soy pedacitos de historias sin rima,

que miro tus ojos y se me inundan de sal

al saberte conmigo.


Dios mio, caen las hojas de penas sin nombre,

mientras sale ese sol pequeñito.

Los vientos otoñales enfrían el alma,

y en medio de las brumas grises surges tú,

compañero fiel, que nunca falta.

9 thoughts on “Los vientos otoñales del alma.

  1. Me gusta toda esta poesía pero el final… ¡me encanta!

    “Los vientos otoñales enfrían el alma,

    y en medio de las brumas grises surges tú,

    compañero fiel, que nunca falta”

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