Conversaciones.

Los anteojos de aquel exiliado estaban sucios con el polvo de la nostalgia. Jorge Díaz.

Si hay algo que extraño de mi abuela es conversar con ella por la noche. Desde niña me acostumbró a eso, y es una de las cosas que nos hacían sentir cómplices.

Cuando yo vivía en el campo todavía y ella en el pueblo, me encantaba cuando mi mamá me dejaba quedarme el fin de semana con ella. Recuerdo tan bien la sensación tan fuerte de soledad que sentia cuando llegaba a su casa. Mi abuelo habia muerto años atrás , mi tío estudiaba interno en la universidad, y mi mamá y mis tías vivian en otros pueblos con sus esposos y niños pequeños. Pensaba en lo grande que era esa casa para ella sola, y en como me gustaría irme a vivir con ella para acompañarla. Cuando nos acostabamos, nos quedabamos una junto a la otra mirando a la obscuridad y empezabamos a hablar y a hablar, hasta que nos dormíamos.

Luego nos mudamos del campo al pueblo para que fuera más facil ir a la escuela. Mi abuela permutó su casa por dos casitas pegaditas que se comunicaban por un pasillo, una para ella y mi tío y otra para mi mamá. Como por mucho tiempo mi hermana y yo no teniamos cuarto, nos turnabamos para dormir una noche con mi abuela y otra en una cama en la sala de nuestra casa. Ahí el hábito de conversar se fue haciendo más marcado, tanto que cuando ya nos hicieron el lugar para dormir a mi hermana y a mi, yo seguía llendo a menudo a dormir con mi abuela en las noches, y así tener nuestras conversaciones.

Entonces nos volvimos a mudar junto con mi abuela y mi tio hasta que mi papá terminara la que sería nuestra casa, y yo seguí durmiendo junto a mi abuela cada noche, disfrutando de nuestras pláticas. Y así, a través de los años, viviera donde viviera, yo buscaba la manera de quedarme con ella cada vez que podía y seguir nuestro ritual. Mis últimos meses en Cuba, los viví en su casa, así que las conversaciones se iban alargando más y más, por el insomnio que ya venia padeciendo yo, y por el ansia de aprovechar el tiempo antes de que me fuera del país.

¿De qué hablábamos?. De miles de cosas. Esta viejita me consideraba y me sigue considerando más que su nieta, su compañera, y como compañeras de vida conversabamos. Mientras las noches calurosas transcurrían lentamente, ella y yo nos compartiamos nuestros pensamientos, angustias y conflictos.

Recuerdo que en los últimos dias antes de partir, hubo un par de noches en que el silencio me superaba. No podía hablar. Entonces mi abuela hacia algo que jamás olvidaré. Tres o cuatro veces en la madrugada, ella ponia su mano sobre mi espalda y me daba palmaditas suavemente, recordandome que allí seguía por si me animaba a decir algo.

No han podido estos siete años de distancia, disminuir la añoranza por aquellas conversaciones. Y reconozco que una que otra noche, hasta llego a sentir sus palmaditas dandome consuelo.

5 thoughts on “Conversaciones.

  1. Querida Betty, que lindas tus palabras. Me recordaron tanto a mi abuela y cuando yo me quedaba con ella, no hablabamos mucho, pero recuerdo lo misteriosa que me parecia. Me hacia acostarme y para ponerse su camisa de dormir, ella apagaba la luz y encendia un cigarro. Recurdo como fuese hoy la lucesita que se movia miestras ella se cambiaba, esa era la unica vez que yo la “veia” fumar. Y cuando le pagaban su pension ella siempre invitaba a uno de los nietos a comer pastel a un restaurant al centro de Santiago, siendo muy pobres, esa salida era algo sumamente exaordinario y todos nos preguntabamos a quien ira a llevar esta vez. Mi “gueli” murio hace años cuando yo estaba aqui y no fui a su funeral, se que ya no esta aqui, pero el no haberla visto morir me ha dado el regalo de aun sentirla viva. Hablé con ella el dia antes y me he quedado con esa converdación.

  2. Bety
    Lo que vivimos en la infancia es un proceso de transferencia y circunstancias, se impregnan como cemento fresco en nuestro cerebro, los olores colores en nuestras cortezas sensoriales y quedamos modificados, pero que tal si las circunstancias unieran sido diferentes, si tu abuelo no moría o si tu abuelita hubiera sido diferente, no tuviéramos una bety artista que se hizo adicta al café y las conversaciones, circunstancial y conductual insomnio el que tienes. Sabemos que lo que eres es también debido a la abuela y la amamos, que tal si escribes anonimamaente tus conversaciones con otras abuelas, o con la tuya y lo que puedas publicar hazlo que me muero de ganas por saber.

  3. Pingback: Bitacoras.com
  4. ¡Què hermosos recuerdos atesoras mi hermosa amiguita! Sé que extrañas a tu abue, y en el fondo quisieras retornar a estos precios espacios con ella. La vida tiene muchas vueltas, pero habrá un día en que toda separación terminará y estaremos con el Rey de reyes.
    Gracias por abrir tu corazón y compartir con nosotros tu sentir.
    Besitos amada cubanita.

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